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El efecto mariposa

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“El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”…con esta simple frase podemos resumir en qué consiste el efecto mariposa. Eso implica que si en un sistema se produce una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o medio plazo, que pequeñas acciones que consideramos insignificantes pueden ayudar a crear grandes cambios. Las cosas que cambiemos hoy, por leves que parezcan, influirán en nuestro futuro, que pequeñas acciones pueden derivar en grandes cambios, que no necesariamente van a ser siempre a mejor. Esta idea sacada de la Física y de la” idea del caos” y naturalmente puede aplicarse diferentes aspectos de la vida. Y si, también al fútbol.

Después del mejor partido de la temporada, después de pasar por encima de uno de los mejores equipos del grupo IV, el UCAM, la mariposa batió las alas. Monteagudo perturbó el sistema. Movió a Cristo, hasta entonces siendo decisivo en la media punta del equipo, desbordando hasta ese momento continuamente, a la banda izquierda, se puso al mejor mediapunta de 2B a jugar en la banda.  Y se desató el efecto mariposa; la banda izquierda, vacía porque Cristo se va al centro y Cristo desaparecido. Trasladó a Hugo Rodríguez (hasta ese día decisivo; tres asistencias y un gol desde la izquierda) a la banda contraria. Para tapar el hueco en la mediapunta de Cristo, adelantó a Chavero, que hasta ese momento estaba dando un curso completo de cómo debe jugar un mediocentro ofensivo por capítulos, nivel avanzado. Para tapar el hueco de Chavero, han desfilado por el mediocentro Poley, Sergio y hasta Adama de titularidad a grada y de grada a titularidad, y Aketxe, que llevaba cuatro goles, la mayoría servidos para empujarlos, se queda sin oler la pelotita tres partidos seguidos, más el de la sanción de la desesperación que se trae de Extremadura. Y se desató el cáos. Desde el aleteo de la mariposa, el equipo hizo la nada en la visita del Villanovense (no tiró a puerta en 90 minutos) la nada en Talavera (nos salvó un chispazo en el único remate entre los tres palos ya en la prórroga) y remató el concepto la semana pasada en Mérida tirando una vez a puerta con el tiempo cumplido y con el partido perdido. El resultado es dos equipos diferentes en dos universos diferentes.

Ya lo definió Edward Norton Lorenz; por el efecto mariposa, si se parte de dos mundos o situaciones globales casi idénticos, pero en uno de ellos hay una mariposa aleteando y en el otro no, a largo plazo, el mundo con la mariposa y el mundo sin la mariposa acabarán siendo muy diferentes. En uno de ellos puede producirse a gran distancia un tornado que arrase equipos contrarios y en el otro no suceder nada en absoluto. En uno de ellos tienes un equipo que funcionaba y que estaba cogiendo la inercia de jugar de memoria, y en el otro uno que es incapaz de llegar al área contraria. De uno el que  estaban empezando a lucir los jugadores que deben ser importantes esta temporada a otro en el que han desaparecido todos ellos.

A ver si alguien se da cuenta, preferiblemente el responsable de esto, y se carga de una vez la puta mariposa.

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