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Espejismos

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A mediados de agosto el F.C. Cartagena comenzó su travesía, su enésimo intento de cruzar el desierto de 2B. El objetivo era dejar atrás el asfixiante calor, la ardiente arena y la terrible sed en la que habitaba desde hace años e instalarse en la civilización del fútbol profesional para siempre. Esta vez los encargados de montar la expedición, Paco Belmonte y Manolo Breis, habían aprendido de fracasos en intentos anteriores, y habían puesto todos los medios; perfectamente equipados, 22 vehículos de alta prestación y suministros suficientes para los 7.000 viajeros dispuestos a sufrir para conseguir llegar a salvo a la tierra prometida, por fin. Y como toda aventura necesita un guía, volvieron a darle el mando de la caravana a Alberto Monteagudo, al igual que en el anterior intento.

Las primeras jornadas de viaje resultaron ilusionantes; pasaron por Huelva, El Ejido, Melilla, Murcia…el viaje empezaba sin sobresaltos. Por esas fechas, los viajeros creyeron divisar en el horizonte, dos fuentes de agua joven, era evidente que tenían menos de 23 años. Agua fresca. Sabían perfectamente que para llegar a cruzar ese desierto, necesitarían de esa agua pues sin ella iba a ser muy difícil y duro, casi imposible. Sabían que eran necesarias, antiguos viajeros les habían hablado de fuentes como aquellas; conocían las historias sobre Miki Roqué y Carmona, y de como la última vez que se cruzó ese desierto fue con su ayuda. Las fuentes se llamaban Josua Mejías y Kuki Zalazar, e incluso ahora, los 7.000 juran que vieron salir agua de allí…pero cuando decidieron tomar rumbo hacia ellas, oyeron la voz del guía; había decidido no desviarse de su camino ya que estaba convencido de que aquello era un espejismo, que Mejías estaba seco y que Zalazar estaba tan arrinconado en un extremo del desierto, que su agua era escasa. Desilusionados y confundidos, los 7.000 siguieron el viaje. Sí, Monteagudo los llevaría a cruzar, seguro, pero ya iban teniendo sed y allí habían visto agua que les parecía necesaria.

La travesía continuó. Villanueva. Mérida. Córdoba. Marbella. San Fernando. Granada…jornadas duras, pero avanzaban con el sacrificio y el ánimo de todos aunque en ocasiones iban fallando un poco las fuerzas y necesitaban algún ánimo que acabó apareciendo. Joder, esta vez era real; justo enfrente había cuatro palmeras gigantes repletas de dátiles…con lo que estaba apretando el hambre a esas alturas, aquello era una bendición necesaria. Las palmeras se llamaban Hugo Rodríguez, Abalo, Owusu y Gaspar, y estaban perfectamente colocadas a cada lado de su camino, una en cada extremo. Pero cuando ya preparaban los capazos para la recogida, Alberto los volvió a detener “parad, eso es otro espejismo, esas palmeras no están colocadas donde vosotros creéis que están, donde deben. Es otro espejismo”. Los viajeros se miraban incrédulos, estaban viendo (o creían ver) esos frutos desbordando las copas de esas palmeras justo dos a cada lado del camino, no podían creer que no fuera real. Aun así, obedecieron a su guía y siguieron el camino sin llenar las despensas. Algunos ya dudaban de sus propios ojos.

Más etapas, más ciudades. Empezaron a llegar las noches frías y cortas, empezaba a escasear de verdad el alimento y el agua, ya muchos empezaban a dudar de conseguirlo y es que hacía mucho frío ahí fuera. Pasaban las jornadas; Almendralejo, Badajoz, Lorca, Jumilla…y los 7.000 seguían. Débiles, fríos, pero seguían, y veían muy seguro de lo que hacía al guía. Que sí, joder, que iban a…cruzar.

Entonces lo vieron, esta vez no había duda. Ante sus ojos había un oasis mítico. Ahí estaba; con su lago, su refugio, su huerto. Era Rubén Cruz. La necesidad les llevó a correr en desbandada hacia él, por lo que costó controlarlos. Entonces lo oyeron; desde lo que parecía una cabina de prensa, acristalada, Aberto Monteagudo les gritaba que se dieran la vuelta…no podía ser. Afirmaba muy tranquilo que aquello era otro espejismo. Que ese oasis volvía a ser un espejismo, ya pararían en otro. No, esta vez no podía ser. Casi podían tocarlo. Tal era lo real de aquello que veían, que se negaban a volver a los vehículos, y fue necesario que desde el centro de control de la expedición, los que la dirigían, Belmonte y Breis, gritaran por radio que obedecieran al guía. Que volvieran a los vehículos y continuaran. Incrédulos, resignados, algunos enfadados, volvieron al camino que ya se había convertido en un calvario.

Unas jornadas después creyeron ver pasar un avión de suministros en el cielo llamado Cristo. Tal vez podía enviarles algo de ayuda, pero tampoco. A esas alturas, algunos ni siquiera miraron había arriba para comprobar si era real o no. Seguro que Alberto les decía que no lo era.

Mientas escribo esto, la travesía continúa, cuando ya muchos de los viajeros dudan de su guía, pero no tienen otra opción que seguirlo hasta donde los lleve, salió con ellos y acabará con ellos, o triunfantes o enterrados en la arena, ya que ahora no puedes cambiar de guía a mitad de la travesía, perdidos. Ya no confían en encontrar un oasis real y ya va quedando poca agua, a algunos de los 7.000 se les secó el gaznate, a otros les cuesta ya hasta tragar, otros lo siguen con irreductible fe. Otros confían en poder volver a algunos de los sitios en los que no pararon por que Alberto les dijo que no eran reales. Es que ellos jurarían que sí…insisten en comprobarlo. No va quedando una gota más en la cantimplora, y que llueva en el desierto es difícil, pero ya queda poco para saber si de verdad, como Alberto les contó, todo eran espejismos, o él que no sabía diferenciar la realidad de las visiones era el mismo.

De todas formas, aunque se fracase esta vez, los que queden volverán a intentarlo. Desde siempre han sido gente dura y cabezona, son de Cartagena. Pero la siguiente vez que lo vuelvan a intentar llevarán mucha más agua en odres fabricados con la piel obtenida después de despellejar al anterior guía. Pero llegarán, claro que llegarán. Y yo con ellos.

1 Comentario

1 Comentario

  1. JOSE PASCUAL LOPEZ PERZ

    22 marzo, 2018 a 15:37

    El problema es,que MONTEAGUDO es,el verdadero espejismo….FELICIDADES por el artículo y a seguir NOSOTROS somos de los,7000

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