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Opinión

Gustavo Puntúa

Nadie daba un euro, duro en las antiguas pesetas, por él y está demostrando que muchísimos aficionados estaban equivocados. Munúa está sorprendiendo, y es algo de lo que podemos presumir.

Después de la etapa del desterrado A. Monteagudo se esperaba la llegada de un entrenador de renombre. Nos guste más o menos, Alberto dejó el listón muy alto, con un equipo líder la mayoría de su etapa, y con desgraciado final. Desgraciado final al que estamos tristemente acostumbrados. Así que la llegada de Munúa dejó fríos a los aficionados. Hay un problema en Cartagena: no hay paciencia, no hay calma y todo tiene que ser inmediato. De 0 a 100 en 0,0 segundos. De 100 a 0 en menos tiempo. Bastaron 3 o 4 partidos para que volviera a sonar el nombre de Monteagudo. No tenía ningún sentido, pero está escrito.

Un nuevo proyecto, el volquete de fichajes nunca suele trae buenos resultados, tenía la dificilísima misión de borrar el año anterior. Pero no había paciencia: nunca la hubo, la hay o la habrá. Se hablaba de “etapa de transición”, “no llegan los jugadores” y un largo surtido de comentarios negativos. Resulta gracioso que se repitiera el mismo proceso que el año anterior y que nadie fuese capaz de resaltar el resultado posterior a esperar al final para fichar. Un equipo estaba por llegar: y llegó. Y lo sabéis, pero no tenéis paciencia. Y lo sabéis. Y Julio Gracia es Julio Iglesias. Y lo sabéis.

Ahora todo ha cambiado. Nadie esperaba la gestión de Múnua con la amplitud de plantilla que dispone y que es otro éxito de Paco y Manolo. Es como comer en Carrots Café: tienes todos los platos a tu disposición y tienes que elegir, algo que resulta complicado. Lo complicado es elegir bien. Munúa está eligiendo bien todos los platos, si repites los mismos puedes terminar odiándolos, y Munúa tiene que alimentar a 7000 comensales impacientes cada 15 días.

Ganamos en Murcia, lo que nos hace inmensamente felices, hasta que perdamos algún partido y vuelva la impaciencia. Y lo sabéis. Se cuestionarán muchas cosas y volveremos al principio de los tiempos. Pero Munúa puntúa y ha traído cierta tranquilidad semanal porque la gente sabe que el equipo no se rinde hasta el final, algo que en Segunda B te garantiza sufrir y saborear mejor algunas victorias. Y la imposibilidad de saber qué 11 jugará cada semana…

Devuélveme mi noche rota,
mi habitación de espejos, mi vida secreta;
esto es muy solitario, no queda nadie a quien torturar.
Dame control absoluto
sobre todos los seres vivos…

‘El futuro’, Leonard Cohen

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