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Opinión

Matar a un ruiseñor

de la ghetto

Matar a un ruiseñor (Harper Lee, 1960) es una maravillosa novela y todo un clásico de la literatura americana. Su argumento está basado en el racismo, tan habitual en aquella época, y los prejuicios de la sociedad americana. Es uno de los libros de obligada lectura antes de morir o descender.

Imagino que ya está bastante claro por dónde van los tiros: el entrenador. El entrenador y los prejuicios. Entendemos por entrenador el profesional que se sienta en el banquillo, evidentemente. Bien: nuestro entrenador, como todos los que han pasado, pasen y pasarán por aquí, estuvo, está y estará señalado permanentemente. ¿Señalado por quién? Por los mismos que han señalado, señalan y señalarán a todos los entrenadores que su edad alcance. ¿Tiene solución? Es evidente que no.

Resulta gracioso que unos de los argumentos para señalar al entrenador es un ascenso: sí, como lo estáis leyendo. Es la primera vez en la historia que ocurre algo así. Lo que nos lleva a una nueva dimensión: tienes el mismo premio si asciendes como si te eliminan, cuando todos sabemos lo que ha costado lograrlo. O igual no y ahí está el problema. Por lo visto los ascensos tienen mérito si los alcanzan los equipos que hacen rabonas, taconazos, chilenas, y mi favorita, de folha seca, recurso inventado por el gran Didí.

¿Es mal entrenador Borja? Evidentemente que sí: sus números lo dicen y es lo que nos dicen. Sus números dicen que todos los partidos perdidos y empatados han sido por errores suyos. ¿Eran malos entrenadores Munúa y Monteagudo? Sus números decían lo contrario, pero también eran malos entrenadores: los balances se tenían que hacer al final de temporada, no cuando ganaban, y si no ascendían era un fracaso. Pero si el equipo asciende con Borja no es un triunfo de Borja, es el destino. Y las valoraciones no son al final de temporada, son inmediatas: es suficiente  con tres partidos en la categoría para saber lo que pasará. Pero tampoco bastan tres partidos, porque antes de empezar la pretemporada ya se comentaba que el equipo iba a descender. Todo está basado en la alegría que se lleva la gente al decir el tan famoso: “Yo ya lo dije”®, esperando un día de gloria y algún diploma de entrenador aventajado y al equipo que le den. Si apuestas a todos los números y colores siempre te crees que ganas.

Recordemos que el año pasado se llegó a culpar al Business de algo, aún no me queda claro, que un fichaje como el de Tanque era calificado como ‘falta de respeto’, que no querían ascender, que dónde estaba el dinero de la DANA o qué futuro tenía el Club sin ascenso. Es de primero de quemasangres: voy a criticarlo todo que en el momento que acierte en algo sacaré pecho y estaré orgulloso. Pues enhorabuena. Y claro que Borja tiene errores, y B&B, y los jugadores, pero machacarlos día sí y día también no cambiará nada. Amor y odio son exactamente lo mismo.

Aún no estamos en Segunda. La mentalidad es tan negativa como en Segunda B y no tiene pinta de mejorar aunque desde el Club sí se lleve haciendo desde hace tiempo. Y cuando nos demos cuenta del esfuerzo que ha costado lograrlo, entonces avanzaremos. Para muestra un botón: ayer fue fichado el tercer portero del PSG, pasó inadvertido, y ya se leyeron los primeros comentarios brillantes al respecto. La temporada es muy larga y se trata de disfrutarla, algo que aquí fue, es y será imposible. Matar a un ruiseñor es lo más sencillo, ya que luego vendrá otro, y otro, y otro. Y disparando a todos siempre habrá algún acierto…

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