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Munúa Vs Monteagudo

Al finalizar el partido de la jornada 14 contra el CD Ibiza se escucharon algunas voces manifestando que por fin el equipo había recuperado el buen nivel de juego que tenía con Alberto Monteagudo.

Y es que, a estas alturas de la temporada ya se pueden establecer comparaciones con algo de fundamento entre ambos entrenadores.

Tengo que adelantar que, definitivamente, en este lance y con lo visto hasta la fecha, Gustavo Munúa gana por goleada al señor Monteagudo. Concretamente le gana por seis goles a dos. Me explico:

Pongamos un ejemplo. No me cabe duda de que este mismo equipo entrenado por Monteagudo hubiese ganado al Ibiza. Pero tengo la absoluta certeza de que al alcanzar el resultado de 2-0 Monteagudo habría sacado un tercer pivote, probablemente a Moreira, en detrimento de Jara, para cerrar el resultado y dejar pasar los minutos. Nos habríamos enrocado atrás y posiblemente nos habrían marcado el 2-1. Y nos habríamos vuelto para casa tan contentos con la victoria y pensando en el buen entrenador que tenemos.

Y lo sé porque con una semana de antelación acertaba sus alineaciones, y porque sabía perfectamente qué cambios iba a realizar en el minuto 70. Siempre, como un reloj de precisión, cualquier aficionado medio del Cartagena podía prever lo que pasaba por la metódica y conformista mente del entrenador: mantener la portería a cero y esperar a que caiga algo, si es que cae. Un míster que, no lo olvidemos, nos dejó en el mismo sitio en el que nos encontró: en el pozo de la segunda B.

Y no me vale el discurso de la mala suerte del minuto 97. No jugamos a nada en los cuatro partidos de la liguilla de ascenso. El banquillo no estaba entrenado ni preparado para enfrentarse a bajas por lesiones o sanciones. Perdíamos el tiempo en cada jugada, nos conformábamos con no perder. El ascenso no se escapó en el minuto 97, el ascenso lo perdimos por una manera equivocada de abordar las dos eliminatorias. Lo raro hubiera sido que no nos pasara lo que nos pasó.

Pero no, afortunadamente Gustavo Munúa no es Montegaudo. Tiene a toda la plantilla enchufada, casi cualquier futbolista puede ser titular sin miedo a hacer temblar a la grada cuando hay una sanción. Y después de marcar dos goles pueden caer cuatro más. Esta manera de ver el fútbol sí nos puede hacer alcanzar el objetivo.

Así pues, con todas las cautelas del mundo, y conociendo lo difícil que es la segunda B, y que fútbol es fútbol, definitivamente en la comparación entre ambos entrenadores me quedo con Gustavo Munúa.

Por Pedro A. Martínez.

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