Conecta con nosotros
logo

Más allá del parqué

Optimismo sí, pero sin olvidar lo acontecido

Optimismo sí, pero sin olvidar lo acontecido

Hoy toca hablar del Palacio de Deportes. Y hablar de esta colosal instalación supone sin más remedio hablar de política, de política y de deporte, sí.

Se declara improcedente en muchas ocasiones el unir a estas dos disciplinas en un mismo escenario. Y generalmente coincido en ese planteamiento. Convengo en que el lugar más adecuado donde llevar a cabo una reivindicación política no es un estadio de fútbol o un pabellón. No lo es porque se utiliza, sin pedir permiso, la identidad colectiva de una afición o un grupo de personas cuyos integrantes, probablemente no coincidan en su parecer u opinión. Es decir, porque el planteamiento de unos pocos puede aparentar un respaldo social que en realidad no tiene. Yo puedo ser del mismo equipo que tú, pero no votar al mismo partido político.

Ahora bien, una cosa es hablar de política en un escenario o espacio deportivo, y otra bien distinta es hablar de la gestión política que se ha hecho en torno a la construcción de una infraestructura deportiva. No mezclemos churras con merinas. No es lo mismo criticar en un programa deportivo a un miembro del partido político responsable de una de las mayores chapuzas vividas en España en cuanto a Grandes proyectos arquitectónicos deportivos, que pedir la independencia de Cataluña en un partido del Barça.

Todo esto al hilo del revuelo montado en la semana en que Jimbee Cartagena volvía –en principio para quedarse- a la que será su nueva casa. A la pista Javier Matía del Palacio de Deportes. Al hilo de ese regreso y del desafortunadísimo comentario en redes sociales expresado por el concejal del Partido Popular Francisco Espejo. A eso sumamos la visita del equipo de Efesista a las entrañas de un frustrante Palacio inacabado, pese al enorme trabajo que los operarios municipales –con más ganas que presupuesto- están haciendo para conseguir que sea lo más utilizable posible, y el posterior artículo que pretende hacer conocer a los lectores la realidad del majestuoso edificio. Parece que hay a quien no ha sentado bien que se hable de este tema y que se hable de política.

Por ese trabajo de los funcionarios, por el enorme esfuerzo de la firma Jimbo Fresh, por lo ilusionante del proyecto merece la pena ponerle un enfoque optimista al asunto y mirar al futuro, como nos pedía Eduardo Armada en la última tertulia de 5 en Pista. Pero lo cortés no quita lo valiente. Y por eso en Efesista, y en 5 en Pista, seguiremos diciendo la verdad. Y la verdad es que hay un político que se ha reído de los cartageneros de forma evidente y descarada. Le pese a quien le pese. No se trata de que sea de tal o cual partido. Se trata de un acto claramente irrespetuoso. Quien no sea capaz de ver esto, debería plantearse revisar el margen de objetividad en su mira política.

Este es mi parecer, y lo expondré ante quien me quiera escuchar o leer, siempre en primera persona, nunca escondiéndome entre la multitud de un graderío. Así que sí, creo que en esta ocasión es justo y necesario hablar de política. De política y de deporte.

2 Comentarios

2 Comments

  1. Tito

    11 octubre, 2018 a 11:21

    Totalmente de acuerdo contigo. Lo lastimoso es que nadie ha ido a la carcel por certificar la obra acabada, recibida de conformidad y pagada.en eso es donde creo que hay que dar claridad, porque los mismos que han hecho esto andan sueltos esperando otra oportunidad para volverlo a hacer.

  2. Delfín Carrera

    11 octubre, 2018 a 14:37

    UyUyuy, decir la verdad nunca ha traído buenas consecuencias en el país del Buscón y Lázaro de Tormes.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Más allá del parqué

cmvc970x90