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Butaca Libre

¿También es culpa de Borja?

pepe aguilar 1

La temporada 2020/2021 ni siquiera ha llegado a su ecuador y ya estamos extenuados. Cuando no es una cosa es otra, pero está claro que no queremos disfrutar de la vuelta al fútbol profesional.

Una vez que la mayoría de equipos terminaron sus periodos de rodaje tras una pretemporada atípica, quedó al descubierto que el soberbio mes de octubre que habíamos disfrutado en LaLiga SmartBank había sido circunstancial. A partir de ahí, empezamos a vislumbrar algunas carencias notables, tanto en la confección de la plantilla como en plano táctico y en la toma de decisiones del entrenador abulense.

Al final pasó lo que tenía que pasar, pero tal y como sucedió con Monteagudo, la afición se dividió en dos grupos muy marcados: los “borjistas” y los “antiborja”. Una guerra civil, vaya.

El caso es que me sentó fatal ver como sus férreos defensores aprovecharon el pasado domingo para regocijarse ante cada fallo del equipo en Alcorcón, mientras se preguntaban como locos si lo que estaba ocurriendo en Santo Domingo también era culpa de Borja.

Pues bien, la respuesta es que sí. Al menos en parte.

En ningún caso exculpo al resto de la comisión deportiva, que confeccionó una plantilla desequilibrada, con evidentes problemas en el aspecto defensivo. Pero es evidente que Borja tuvo un papel crucial en las incorporaciones del mercado estival. Sin contar, por supuesto, que era el encargado de gestionar un vestuario que, ya en pretemporada, se había desgastado mucho.

Durante la derrota en Pontevedra vimos que el fondo de armario estaba bajo mínimos. Una tormenta de nieve nos pillaba en bañador y chancletas, que diría Ayax. Llega Pepe Aguilar y, como era de esperar, en dos días no pudo hacer nada. Como mucho rezar para sacar un buen resultado. Los astros no se alinearon y de nuevo volvieron a la carga: “¿Para esto hemos echado a Borja?”

Pues bien, la respuesta es no.

Para lo que se destituye a Borja, es para que alguien venga a abrir las ventanas, enchufar el purificador y sacar toda esa ‘mala vibra’ que se había generado alrededor del club, de la plantilla y del entrenador. Y como es obvio que no puedes despedir a 15 jugadores en plena temporada, la solución más coherente era hacer un ‘reset’.

Hay heridas que no cierran de la noche a la mañana: jugadores que iban a salir, pero al final no; jugadores jóvenes que no están contando; o futbolistas que están muy lejos del nivel que se les esperaba. Hay algunas cosas que pueden arreglarse en el mes de enero, pero hay otras más profundas, a nivel mental, que requerían (y siguen requiriendo, de hecho) de una solución drástica.

¿Si Pepe Aguilar es una solución válida para el largo plazo? Mientras no demuestre lo contrario, la respuesta es sí. Cuando le demos el tiempo suficiente para hablar en el campo, podremos juzgarlo.

¡Feliz Navidad y Efesé!

Butaca libre por Juan Meroño (@juaniin19)

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